El frito de verduras es la versión vegana de esta famosa receta tradicional de Mallorca, ya que se elabora exclusivamente con vegetales frescos y de temporada. Es un plato completo, sabroso y lleno de color, ideal tanto como plato principal como de acompañamiento, y muy apreciado en la cocina mallorquina por su sencillez y profundidad de sabor.
Se prepara con una cuidada selección de verduras mallorquinas como patatas, pimientos rojos, alcachofas, coliflor, tomates, habas, guisantes, gírgolas, champiñones y cebolletas tiernas, todo ello bien salteado y cocinado por separado para conservar su textura y sabor.
Finalmente, se integra todo en una greixonera con un sofrito de tomate, ajo, laurel e hinojo, que le da el toque característico del auténtico frito de verduras mallorquín. Un plato casero, sabroso, saludable y aromático, que respeta la esencia de la cocina tradicional con ingredientes 100% vegetales y locales.
Ingredientes
- Patatas
- Pimientos rojos
- 3 manojos de cebolletas tiernas
- Tomates
- 1 coliflor
- Gírgolas (setas frescas)
- Champiñones frescos
- Habas frescas o congeladas
- Guisantes frescos o congelados
- Alcachofas
- Hinojo fresco
- Dientes de ajo
- Hoja de laurel
- Sal
- Pimienta negra recién molida
- Aceite de oliva virgen extra
Como hacer frito de verduras
-
Preparar y cortar todas las verduras
Pelamos las patatas y las cortamos en dados medianos. Limpiamos los pimientos rojos retirando semillas y los cortamos en tiras o dados. Picamos las cebolletas tiernas y el hinojo. Troceamos los tomates en dados pequeños. Separamos la coliflor en ramilletes pequeños. Limpiamos bien las gírgolas y champiñones y los cortamos en trozos. Pelamos las alcachofas, retirando las hojas duras, y las cortamos en cuartos o láminas. Reservamos todo por separado.
-
Freír las patatas
En una sartén amplia con abundante aceite de oliva caliente, freímos las patatas a fuego medio-alto hasta que estén doradas por fuera y tiernas por dentro. Las retiramos con una espumadera y las colocamos en una cazuela de barro (greixonera).
-
Cocinar los pimientos rojos
En el mismo aceite, freímos los pimientos rojos hasta que estén tiernos y ligeramente dorados. Los retiramos y los añadimos a la cazuela junto con las patatas.
-
Saltear las verduras una a una
En la misma sartén, vamos cocinando por tandas cada verdura: primero la coliflor, luego las alcachofas, después las gírgolas y champiñones, y finalmente las habas y guisantes. Salpimentamos ligeramente cada ingrediente mientras se cocina. A medida que estén listos, los vamos incorporando a la cazuela de barro.
-
Preparar la base del sofrito
Retiramos parte del aceite si hay exceso y dejamos una cantidad suficiente en la sartén. Añadimos las cebolletas tiernas picadas y las pochamos a fuego medio hasta que estén suaves y ligeramente transparentes.
-
Añadir ajo, tomate y aromáticos
Incorporamos los ajos y los cocinamos brevemente. Añadimos el tomate troceado, la hoja de laurel y la mitad del hinojo. Cocinamos todo a fuego medio-bajo, removiendo de vez en cuando, hasta obtener un sofrito bien concentrado, ligeramente espeso y con el tomate reducido.
-
Integrar el sofrito con las verduras
Vertemos el sofrito sobre la cazuela de barro con todas las verduras ya cocinadas. Mezclamos suavemente para integrar bien todos los ingredientes sin romper las patatas. Probamos y ajustamos de sal y pimienta si es necesario.
-
Cocción final y reposo
Dejamos la cazuela a fuego muy suave durante unos minutos para que todos los sabores se integren. Retiramos del fuego y dejamos reposar unos minutos antes de servir.
-
Toque final con hinojo fresco
Antes de servir, añadimos por encima la otra mitad del hinojo picado en crudo. Este toque aporta frescura, aroma y un contraste muy característico del plato.