Estos calabacines rellenos de gambas son una receta perfecta para lucirte con un plato que sorprende tanto por su presentación como por su sabor. Aunque parecen elaborados, en realidad son muy fáciles de preparar y combinan verduras, marisco y salsas caseras de forma espectacular. Se hornean y se sirven gratinados con bechamel y queso, sobre una base de salsa de pimientos asados con nata que realza aún más su sabor.
Una opción ideal para una comida especial, pero también adaptable al día a día, ya que se pueden cocinar en horno tradicional o incluso en freidora de aire (air fryer) para una versión más ligera. El contraste entre la cremosidad del relleno, la suavidad del calabacín y el toque gratinado por encima los convierte en una auténtica delicia. Una forma sabrosa y diferente de incorporar verduras al menú, aprovechando la temporada de calabacines y el sabor delicado del marisco.
Ingredientes
- 4 calabacines medianos
- 250 g de gambas peladas
- 1 cebolla mediana
- 3 dientes de ajo
- 2 cucharadas de perejil fresco picado
- 2 cucharadas de harina de trigo
- 150 ml de leche
- 100 g de queso rallado para gratinar
- Una pizca de nuez moscada
- Sal al gusto
- Pimienta blanca al gusto
- Aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharada sopera de mantequilla
- 1 cucharada sopera de maicena
- 500 ml de leche
- Sal al gusto
- Pimienta blanca al gusto
- Nuez moscada al gusto
- 40 g de mantequilla
- 1 puerro
- 200 g de pimientos asados
- 200 ml de nata para cocinar
- Sal al gusto
- Pimienta blanca al gusto
- Nuez moscada al gusto
Como hacer calabacines rellenos de gambas
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Preparar los calabacines
Lava bien los calabacines bajo el grifo para eliminar cualquier resto de suciedad y córtalos en cilindros de aproximadamente 7 centímetros de altura. Cuece los trozos en una olla con abundante agua y una pizca de sal durante unos minutos, hasta que estén tiernos pero todavía firmes. Escúrrelos y déjalos enfriar completamente antes de manipularlos.
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Vaciar los calabacines
Cuando los calabacines estén fríos, utiliza una cuchara pequeña para retirar con cuidado la pulpa interior, procurando no romper las paredes ni la base. Reserva toda la pulpa extraída, ya que formará parte del relleno. Coloca los cilindros vacíos sobre una bandeja.
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Sofreír la cebolla para el relleno
Pela y pica la cebolla en dados muy pequeños. Calienta un chorrito de aceite de oliva virgen extra en una sartén amplia y sofríe la cebolla a fuego medio hasta que quede tierna y ligeramente dorada.
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Incorporar las gambas y la pulpa de calabacín
Añade los dientes de ajo y el perejil finamente picados. Cocina durante un minuto removiendo constantemente. Incorpora las gambas troceadas y cocina brevemente hasta que cambien de color. Agrega la pulpa reservada del calabacín y sazona con sal, pimienta blanca y una pizca de nuez moscada. Cocina unos minutos más para que los sabores se integren.
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Elaborar el relleno cremoso
Espolvorea la harina sobre el sofrito y remueve bien para que se cocine y no deje sabor a crudo. Vierte la leche poco a poco mientras mezclas continuamente. Cocina durante varios minutos hasta obtener una mezcla cremosa, homogénea y suficientemente espesa para rellenar los calabacines sin que se desmorone. Retira del fuego y deja enfriar.
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Preparar la salsa de pimientos asados
Limpia el puerro y córtalo en rodajas finas. Derrite la mantequilla en una sartén y añade el puerro. Cocínalo a fuego suave hasta que quede muy tierno y ligeramente transparente, sin llegar a dorarse en exceso.
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Cocinar la salsa de pimientos asados
Añade los pimientos asados troceados al sofrito de puerro. Sazona con sal, pimienta blanca y una pizca de nuez moscada. Cocina durante unos minutos para que todos los ingredientes se integren.
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Triturar la salsa
Incorpora la nata para cocinar y deja que la mezcla alcance un ligero hervor. Retira del fuego y tritura con una batidora hasta conseguir una salsa fina, cremosa y sin grumos. Reserva caliente o templada para el momento de servir.
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Preparar la bechamel casera
Pon en un cazo la mayor parte de la leche junto con la mantequilla, una pizca de sal, pimienta blanca y nuez moscada. Reserva una pequeña cantidad de leche fría para disolver la maicena. Cuando la leche del cazo empiece a calentarse, añade la maicena disuelta y remueve constantemente con unas varillas hasta obtener una bechamel suave y ligeramente espesa.
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Rellenar los calabacines
Rellena cada cilindro de calabacín con la mezcla de gambas ya fría, presionando ligeramente para aprovechar bien el espacio interior. Colócalos en una fuente apta para horno.
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Cubrir con bechamel y queso
Reparte una capa de bechamel sobre cada calabacín relleno y espolvorea por encima el queso rallado.
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Gratinar en el horno
Introduce la fuente en el horno precalentado y gratina hasta que el queso esté fundido y presente una superficie dorada. Vigila los últimos minutos para evitar que se queme.
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Servir los calabacines rellenos de gambas
Extiende una base de salsa de pimientos asados en cada plato. Coloca encima los calabacines rellenos de gambas recién gratinados y sirve.